¿Cómo impulsar una web corporativa?

Cómo impulsar una web

Tanto si eres un nuevo emprendedor como si eres responsable de una empresa que tiene ya un recorrido en la Red, estoy seguro de que quieres optimizar tu presencia online. Y es que, toda marca o empresa requiere de ese extra de presencia y cobertura social para potenciar su éxito a nivel comercial. Sin embargo, apostar por una web no es tarea fácil, al menos no tan fácil como puede parecer, ya que es necesario mucho más que elegir un dominio, precisa de un trabajo extenso y constante dentro de la web que permita potenciar las estrategias de marketing.

Claves para potenciar una web corporativa:

1. Un planteamiento adecuado

Es fundamental entender que el mercado ha cambiado de ubicación, o por lo menos ahora tiene varias, y una de ellas es internet. Las empresas que no han entendido esto, que no den la importancia necesaria y saquen partido a sus soportes online, acabaránn viendo como la confianza de sus clientes se ve resentida.

Una web corporativa debe cuidar cada detalle, desde la adecuada distribución de cada elemento visual dentro de la misma, pasando por cuidar la arquitectura de la información que la página ofrece a los usuarios que llegan a ella, hasta el recurrir a elementos que permitan un acercamiento a los clientes potenciales haciéndolos partícipes del proceso de comunicación.

2. Contenidos de calidad

A estas alturas ya nadie duda del poder y la efectividad de los contenidos. Por ello, contar con un blog corporativo que ofrezca a los clientes y potenciales clientes contenidos que les aporten valor, se puede convertir en el principal motor para impulsar la web y la captación de clientes.

Eso sí, para que la estrategia de contenidos sea efectiva, debe  ir acompañada de una web orientada a la conversión: llamadas a la acción, las imágenes, la elección de los colores, la implementación de formularios; son solo algunas de las claves que permiten impulsar la web de la empresa.

3. Medición

Medir es la base de cualquier página web optimizada. Sin un análisis contante y regular es imposible conocer el comportamiento de los usuarios y, por tanto, desconoceríamos en qué punto estamos y las medidas adecuadas para alcanzar los objetivos.

Pero el análisis de nuestra web y los datos, además de ayudarnos a conocer el comportamiento de los usuarios (tráfico, visitas únicas, porcentaje de rebote, mapas de calor…), permite optimizar la reputación online de la marca, elevar la calidad responsive, etc.

 

¿Tienes clara cuál es tu ventaja competitiva? ¡Aprende a definirla!

ventaja competitiva

Si te has lanzado a la aventura del emprendimiento, ya sea a nivel autónomo o creando tu propia pyme, estoy convencido de que uno de tus principales objetivos es buscar el máximo número de clientes posible. Esto es fundamental, pero para lograrlo es necesario que tengas muy claro cuál es la ventaja competitiva que ofreces tú o tu empresa.
Hacer caso omiso a este punto nos resta competitividad al salir al mercado y nos complica la tarea de lograr esos clientes necesarios…

Cada empresa, proyecto o marca son diferentes y definir un plan genérico no es viable, pero trataré en este post de daros algunas claves que os ayuden a definir vuestra ventaja competitiva.

1. Define hacia dónde quieres ir

Esto es imprescindible. Solo sabiendo perfectamente lo que queremos y hacia dónde nos dirigimos seremos capaces de mantener el rumbo cuando las cosas se compliquen.
Si no sabes adónde vas, probablemente acabes llegando a cualquier otro lugar.

En otras palabras, debes dibujar desde un inicio tu horizonte y nunca perderlo de vista. Te tocará realizar un plan que te permita ir en la dirección que deseas y, si en algún momento las cosas se complican, se puede cambiar el plan o las estrategias, pero nunca perder de vista ese horizonte.

2. Analiza a tu competencia

Debes ser inteligente a la hora de definir tu ventaja competitiva. Si eres demasiado recurrente o apuestas por ventajas tradicionales, es muy probable que la competencia con otras empresas o profesionales se te haga más complicada.

Busca eso que te hace realmente diferente y explótalo. Además, ten en cuenta que no se trata de definir tu valor añadido y ya está, la competencia es dura y debes adoptar la mayor flexibilidad, evolucionar constantemente generando nuevas ventajas o adaptándolas de modo que te permitan atraer nuevos clientes.

 

❝En un mundo en constante movimiento, el que se queda quieto, retrocede.❞ —Lewis Carroll—

3. Fija tu ventaja competitiva

Como decía antes, el camino se puede hacer muy cuesta arriba si lo que ofrecemos no se diferencia demasiado a lo que ya ofrecen otras empresas o la competencia. Pero puedes también hacerlo más sencillo si analizas bien las necesidades de los clientes, lo que realmente les gustaría y ofreces lo que le falta a los demás.

Tómate el tiempo necesario para analizar tu target, conóceles bien, rebusca entre sus deseos y necesidades… y una vez lo descubras, trabaja en la elaboración de tu ventaja competitiva que te diferencie claramente del resto.

4. Cómo desarrollar la ventaja competitiva

Son muchas las vías posibles que te permiten hacerlo. Y el camino adecuado dependerá de tu empresa y el producto o servicio que ofreces, de la competencia, de tus objetivos, etc.

Puedes encontrar tu ventaja en los precios, ofreciendo un producto o servicio más abarato si cuentas con un sistema eficaz y eficiente de provisión que te permite ofrecer un producto o servicio de calidad y fiable y eres capaz de reducir los costes de producción.
Si tu sistema no te permite reducir los precios, puede que una de tus ventajas esté en la calidad del producto o servicio que ofreces, siempre superior a la de la competencia.
Podría estar también tu ventaja competitiva en tu capacidad de segmentar minuciosamente a tu público objetivo y adecuar o personalizar tus productos o servicios en función de sus necesidades.

Como decía, dependerá de la empresa, el producto o servicio, las necesidades de la propia empresa y de los clientes, los recursos, objetivos, etc.

 

Definir muy bien tu ventaja competitiva y hacer girar tu negocio en torno a ella evitará el desgaste y lo hará crecer. Esto no quiere decir que las ventajas sean estáticas, al contrario, deberán ir evolucionando en función del mercado, de las necesidades de los clientes, de los productos o servicios que ofrezcas en cada momento, etc.

Si has decidido lanzarte al mundo del emprendimiento o comienzas a navegar en él, mi consejo es que no olvides la creatividad y la innovación, ni en tu negocio, ni a la hora de definir tu ventaja competitiva. 😉

Cómo diseñar una estrategia de marketing efectiva

plan estratégico

Sobre estrategias y tips para alcanzar los objetivos que nos marcamos al emprender, es mucho lo que podemos ver y leer, sobre todo en internet. Sin embargo, a pesar de tanta información, o precisamente por tanto exceso, muchos son los que no tienen claro cómo sacar el máximo partido a sus recursos, su tiempo, sus posibilidades y lograr así sus objetivos y los de su empresa.

Llevar a la práctica tantas técnicas y métodos aparentemente prácticos, efectivos e interesantes no es tarea sencilla… Unas veces porque se trata de acciones concretas que no sabes cómo encajar en tu plan; otras veces porque sencillamente no te da tiempo de aprender y poner en práctica tanta teoría. La consecuencia directa de ello es la implementación de estrategias o acciones que ni siquiera sabes si resultarán eficaces.

Si este es tu caso, ¡no desesperes!, todos hemos pasado por una situación similar…

La clave no está en ir poniendo en práctica acciones aisladas, sino en diseñar un plan estratégico que permita ir avanzando de manera realista hacia los objetivos; que permita análisis que nos indiquen de lo que funciona y lo que no, para así poder mejorar o  sustituir acciones en pro del desarrollo de nuestro proyecto.
Fácil, no es, pero nadie había dicho que lo fuera; y a imposible le sobran dos primeras letras. Así que veamos cómo podemos avanzar en este sentido…

Primer paso: definir muy bien el objetivo

Si no sabes lo que queremos, difícilmente podremos actuar para llegar a conseguirlo.

No vas a necesitar el mismo tiempo, ni los mismos recursos, las mismas estrategias o el mismo presupuesto si tu objetivo es aumentar tu lista de suscriptores, que si lo que quieres es generar visibilidad de tu empresa y/o servicios o productos.

Define muy bien el objetivo principal. Sin él, avanzar en una línea coherente y que nos otorgue efectividad, no es posible. Pero además, los objetivos deben contar con algunas características de las que ya he hablado alguna vez: tienen que concretos, realistas y medibles.

Elige la/s estrategia/s para alcanzar el objetivo

Una vez que tenemos bien claro lo que queremos, conviene hacer una lista de las posibles acciones  que nos pueden permitir acercarnos a ello.

Dependiendo de tu objetivo, puedes recurrir a un sinfín de estrategias: marketing de contenidos, vídeos, publicidad, concursos, sorteos, email marketing, etc.
En función de tu objetivo podrás, unas estrategias serán más convenientes a priori que otras… No es necesario implementar todo, sino lo que mayor beneficio te va a reportar de cara a tus objetivos y, sobre todo, dominar muy bien esas acciones.

Pero no solo se trata de definir un objetivo y plantear algunas estrategias para lograrlo, habrá también que tener en cuenta los recursos de los que dispones y hacer que encajen en ese plan que estás desarrollando. No es lo mismo disponer de tiempo libre y poder dedicarlo a algunas tareas de tu plan, que no disponer de él; como tampoco es lo mismo contar con un presupuesto que poder destina a publicidad, que no contar con él, por ejemplo.

Plan de acción

Con un objetivo claro y una estrategia definida, lo que queda es pasar a la acción. Y es aquí donde todo se complica… porque aparece la incertidumbre, los miedos, la procrastinación y, si no sabemos gestionar todo, también la desmotivación.

Aquí tienes que trabajar duro, no solo llevar a cabo tu estrategia, sino para vencer todos esos miedos que solo sirven para paralizarte.

Una forma efectiva de seguir la estrategia es realizar listas con tus actividades o acciones diarias, semanales, etc. Te aseguro que a medida que vayas viendo pequeños avances, logros, que te van acercando a tus objetivos, entonces será más fácil continuar porque aumentará tu motivación.

 

Construye tu marca personal alrededor de lo que te hace único

marca personal

Todos, independientemente de nuestra rama profesional somos únicos, todos poseemos una formación, unas habilidades, una experiencia y unos rasgos de identidad singulares y propios que   nos hacen diferentes, porque nadie posee el mismo.

Es prácticamente inevitable exponernos, especialmente hoy, que la presencia en internet es casi una necesidad si de negocios hablamos. Así que, ya que tenemos que exponernos como profesionales, lo mejor es hacerlo de manera consciente y eligiendo una estrategia que nos permita sacarle el máximo partido y nos permita crear una marca personal sólida e interesante.

Algo que encuentro con mucha frecuencia en gran parte de los emprendedores con los que he tenido la suerte de hablar o trabajar es que les cuesta, sobre todo en un inicio, encontrar eso que les hace diferentes a los demás, valorar sus cualidades y habilidades y confiar en ellas. Quizá porque gran parte de lo que hacen lo hacen casi por inercia y ello les lleva a restarle valor a sus acciones y también a todo su potencial.

Nuestra marca personal es lo que proyectamos de nosotros mismos y lo que los demás perciben. Y es mucho más importante de lo que a veces creemos. Es parte de nosotros, tiene que mostrar claramente y sin posibilidad de dudas lo que somos, cómo somos, cuáles son nuestros valores y cómo hacemos las cosas.

Una de las claves para lograr cualquier cosa que nos propongamos es aceptarnos y, si queremos hacer alguna modificación de lo que somos o cómo somos, pasar a la acción. Y otra de las claves radica en la seguridad en nosotros mismos, esto es lo que más confianza genera en las personas; y lejos de aparentar lo que no somos, esta seguridad en nosotros mismos consiste en aceptarnos, resaltar lo que nos hace diferentes y reconocer nuestros defectos y debilidades para trabajar sobre ellos, mejorarlos y, al mismo tiempo, reforzar y aumentar nuestra seguridad.

Los comienzos casi nunca  son fáciles y es normal sentirse perdido. En estos casos, identificar y plasmar en una papel nuestras fortalezas, debilidades y valores, puede ser de gran ayuda. Una vez bien identificadas todas esas características, conviene tratar de plasmarlo en aquello que ofrecemos (negocio, servicios, etc.).

Cada uno de nosotros es diferente y, por lo tanto, cada marca precisa de una estrategia concreta y totalmente personalizada para formarse, crecer y darse a conocer. Esto es lo que tenemos que averiguar cada uno, la que mejor nos encaja a nosotros mismo o a nuestro negocio.

Y tú, ¿sabes qué es eso que te hace diferente?

 

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Emprendedor, ¿se nace o se hace?

emprender

Muchas veces he escuchado y leído, encontrando todo tipo de opiniones y versiones, eso de si  emprendedor se nace o se hace.
Pienso que, una persona que busca para su vida seguridad y estabilidad, difícilmente puede ser emprendedora. Y por el contrario, los que ven la seguridad como algo estático y aburrido y precisan continuamente de motivaciones, más tarde o más temprano acabarán emprendiendo. En qué no lo sé, pero en algo emprenderán.

 

¿Se puede querer seguridad ya la vez querer emprender? Sí. Y no es que me contradiga, sino que las cualidades que mencionaba antes, pueden cambiarse.

A pesar de que poco a poco vamos viendo algunos cambios en la educación, al menos en mi país (Italia) y también en el que vivo (España), emprender no es algo que se fomente en las escuelas, no forma parte de la educación. Pero si salimos de las escuelas, tampoco la sociedad fomenta el emprendimiento. Vivimos en la cultura y la educación del no, de mejor pájaro en mano que cientos volando.

Pero también vemos cómo, ante una nueva crisis, porque esta no es la primera, todos estamos aquí, tratando de capear el temporal; pero si nos paramos a observar, mientras unos permanecen aterrorizados, otros se crecen y sacan partido incluso de la oportunidad más pequeña y abren camino a una nueva forma de ver la vida, dejan abierta la puerta a un fenómeno que de circunstancial cada ve tiene menos y se ha transformado en una nueva forma de actividad laboral propiciada por todos los cambios.

Aquí, como en la jungla y como dijo Darwin, no sobrevive el más fuerte, ni siquiera el más inteligente, sino el que mejor capacidad tenga para adaptarse al cambio.

Considero que cualquier emprendedor debe contar con tres aspectos básicos y fundamentales:

  1. Información
  2. Algunas cualidades personales: autodisciplina, constancia, capacidad de esfuerzo, etc.
  3. Motivación, preparación, planes de acción en línea con sus valores y objetivos claros.

Son muchos los interrogantes a los que cualquier emprendedor debe hacer frente a la hora de iniciar cualquier proyecto y lo ideal es que cuente con bases sólidas y esté bien orientado. Concienciado del gran esfuerzo que supone iniciar una actividad profesional propia y de que la clave está en la constancia.

Nadie dijo que fuera fácil. No lo es. Pero si es lo que quieres, conseguirlo merece el esfuerzo que requiere.

 

La necesaria relación entre valores y éxito

valores

Tendemos, al escuchar la palabra éxito, a relacionarla con fama o con dinero. ¿Acaso todos queremos ser ricos y famosos? NO, no lo creo.

Todos y cada uno de nosotros contamos con una idea de éxito, y aunque algunos no sean conscientes de que la tienen, os aseguro que está ahí. Es más, esa idea va en línea con los valores que poseemos, concuerda perfectamente con nuestros objetivos en la vida y está intrínsecamente ligada a lo que cada uno de nosotros cree que es la felicidad.

Hago un inciso para reiterarme en lo que pienso sin la mínima duda y que tantas veces repito por convicción absoluta: no existe un modelo de felicidad válido para todos, y para saber cuál es nuestro modelo, debemos buscarla dentro de nosotros.

Por eso, porque la felicidad no es algo que se pueda definir para todo el mundo igual resulta tan complicado definir también qué es el éxito o la autorealización.
La definición exacta de éxito y de felicidad la redactamos cada uno de manera individual, dependiendo de nuestras expectativas, ideales y valores.

Si no estas segur@ de cuál es tu idea de éxito, debes empezar por revisar tus valores por dos motivos. Primero, porque son los valores los que nos mueven; el segundo, porque tu idea de éxito está, con total seguridad, relacionada con ellos.
Yo los defino como una especie de brújula. Y esa brújula, bien utilizada junto con nuestras creencias, comportamiento, etc., es precisamente la herramienta que nos puede guiar hacia el éxito.

Personalmente pienso que conocer nuestros valores es fundamental para alcanzar la verdadera felicidad, ya que si no conocemos nuestros valores corremos el riesgo de acabar luchando por objetivos con los que no nos identificamos y que, aunque los logremos, no nos van a proporcionar el éxito, ni siquiera satisfacción.
Además, nuestros valores son como la fuerza, la energía que nos impulsa a lucha por lo que realmente queremos. Si nuestras objetivos no están en sintonía con ellos, será muy difícil alcanzar la meta.

 

¿Qué opinas tú acerca de este tema que considero tan importante?, ¿consideras fundamental plantear los objetivos en función de los valores, o piensas que no es tan importante?

Convertir la idea en un negocio

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Todo negocio comienza con una idea. Con la idea y mucho trabajo y esfuerzo, claro. Y lo cierto es que todos tenemos ideas, pero no siempre sabemos convertirlas o transformarlas en un negocio.
Me he encontrado con muchos emprendedores que, incluso sabiendo en qué quieren basar su negocio, se sienten perdidos a la hora de llevar su idea a la práctica y materializarla. Esto ocurre por muchos motivos: por miedos, por falta de información, o por muchos otros obstáculos que, en demasiadas ocasiones, son el motivo por el que proyectos muy interesantes no llegan a ver la luz.

Gran parte de esas barreras son a nivel interno, nos las ponemos nosotros mismos y no son más que justificaciones en las que buscamos tener la razón al pensar que no podremos o que no es posible. Y cuando creemos que algo no es posible, se acabará confirmando porque no somos capaces de ver las posibilidades o alternativas que permiten hacerlo posible.

Si ya no estás dispuesto/a a ponerte más excusas y quieres buscar soluciones que te permitan convertir esa idea que tienes en un negocio, puedes comenzar por:

Decidir que tipo de negocio quieres y valorar si va en sintonía con el estilo de vida que quieres

Si te gusta el contacto con la gente y el vivir en una rutina organizada y con horarios, es posible que te sientas cómodo/a en un negocio con horario comercial que requiera de tu presencia. Ahora bien, si lo que realmente te hace feliz es tener más tiempo para ti, necesitas un modelo de negocio que, además de encajar con tus valores, te lo permita.

Buscar información relacionada con el negocio que quieres crear

Investigar sobre el mercado, lo que hay, lo que demanda, te ayudará a encontrar alternativas y vías para ofrecer algo que mejore lo que ya otros están ofreciendo, te permitirá saber cómo puedes ajustar tu producto o servicio para ofrecerlo a la mejor calidad y definir tu valor añadido.

Elabora una lista con todo lo que vas a necesitar para poner en marcha tu negocio

Esto más que una opción es una necesidad que te puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza.
No solo te ayudará a tener muy claro y siempre presente cada punto, sino que te permitirá una mayor efectividad y ahorrarás mucho tiempo.

Define tus objetivos 

No es la primera vez que hablo de la importancia de definir muy bien los objetivos, y seguro que esta no será la última. Realizar esta tarea es fundamental para lograr lo que quieres o llegar hasta donde te has propuesto.

Sitúate en el lugar en el que te encuentras marca muy bien el lugar al que quieres llegar.Y, por supuesto, es necesario marcar también cada paso que vas a dar para ir avanzando hacia ese lugar al que quieres llegar.

Los objetivos, no me cansaré de decirlo, deben ser concretos, realistas y medibles.

Ten presentes los posibles obstáculos que pueden aparecer y deberás superar

No pongas el foco y todas tus energías en ellos, pero sí es importante ser previsores. No es cuestión de estar pensando continuamente en las dificultades que pueden aparecer, se trata de que, si aparecen, no te pillen por sorpresa y tengas acceso a los recursos necesarios para ir solventando cada obstáculo o problema.

Hora de pasar a la acción 

Ahora que has valorado y pensado muy bien en las posibilidades, los recursos, los posibles obstáculos, que te has informado de la situación actual del mercado en el que te quieres mover, que sabes lo que quieres y cómo lo quieres… ahora es momento de pasar a la acción.

Es momento de comenzar a materializar esa idea y comenzar el camino que queremos recorrer.

Planifica cada una de las acciones que tienes que comenzar a poner en marcha y marca plazos realistas para cada una de ellas. Y si algo falla, en lugar de permanecer en el bloqueo, dar marcha atrás los pasos que sean necesarios y de nuevo seguir avanzando.

Trabajo, constancia, disciplina, paciencia y continuar, siempre continuar hacia el frente. Esa es la clave.

 

Retos de los que se inician en internet

novatos en internet

Todos hemos sido novatos en esto de internet en algún momento. Y especialmente al principio, los que comenzamos en este mundo y además estamos dispuestos a emprender y gestionar nuestra marca,  debemos enfrentarnos a algunos retos importantes.

Lo que pretendo con este post, es ayudar u orientar a esos que se inician en este  mundo que ya les avanzo es apasionante…

Términos y conceptos que son básicos

No te preocupes si te sientes perdido cada vez que escuchas términos como dominio, hosting, web, blog…

Poco a poco te irás habituando a la jerga de este mundo online y conociendo los conceptos básicos. De momento y para que no te quedes con la duda, te explico qué significan estos que te he puesto de ejemplo:

Dominio: es el nombre que identifica un sitio web.
Hosting: Servicio donde un proveedor te alquila un servidor conectado a Internet y que te permite alojar todo tipo de ficheros que para que se pueda acceder a ellos vía Internet.
Web: Espacio online en el que alojas contenidos.
Blog: Aunque en un inicio contaban con un diseño lineal, lo cierto es que ya hoy no dista mucho de lo que es una web.

El dominio, ¿elijo solo uno?, ¿varios? 

Los dominios antes tenían un coste mayor, con el tiempo, su precio ha ido bajando.

Si te lo puedes permitir, tener por ejemplo un .com y también un .es, no es mala opción.

Esto, al final, depende de las necesidades de cada uno, del propio proyecto y de las posibilidades. Es un punto más a valorar y en unas ocasiones será más conveniente que en otras.

Vale, pero, ¿cómo elijo mi dominio? 

Hace no mucho tiempo era necesario valorar las palabras clave de tu negocio y hacer la elección en base a ello. Tras los cambios que Google ha ido haciendo, esto ya no es tan relevante como lo era antes.

Lo que sí resulta muy importante es el nombre de tu marca o empresa online. Lo ideal es, que el dominio que elijas sea capaz de recoger la esencia de tu marca. Se debe tener también en cuenta que no sea un nombre demasiado largo y, si es fácil de recordar, mucho mejor.

Este es uno de esos retos complicados. No dudes en dedicarle el tiempo que sea necesario para encontrar el adecuado. Luego, es complicado el volver atrás porque los inconvenientes no son pocos.

Sé que se trata de temas muy básicos, pero lo cierto es que son preguntas que aún muchos hacen, por lo que estoy seguro y espero que sirva a algunos a diseñar sus dudas.
Y si tenéis otros retos y queréis compartirlos, intentaré ayudaros… 😉

A veces hay que cambiar de estrategia

cambiar de estrategia

En ocasiones pasamos por momentos en los que, a pesar de ir, poco a poco, consiguiendo algunos logros, los objetivos quedan aún muy lejos. Entonces comienza a parecer algunas dudas sobre si lo que estamos haciendo está funcionando como debería, comenzamos a replantearnos si, aunque lentamente, lo que estamos haciendo nos va acercando hacia nuestros objetivos o si es momento de cambiar de rumbo…

Es habitual, cuando esto ocurre, que nos invada la intranquilidad pero, a pesar de todo, nos negamos a dejarlo para evitar el fracaso, a veces nos pesa demasiado lo que puedan decir los demás si abandonamos, otras experimentamos una gran desmotivación.

Ante estos casos, lo mejor es hacer un análisis que nos permita diferenciar muy bien entre no experimentar ningún resultado o que no se hayan dado como esperábamos. No es lo mismo y el replanteamiento tampoco será el mismo. Si no hay resultados, es probable que el error radique en el planteamiento inicial y haya que estructurarlo de nuevo. Si hay resultados aunque no los deseados, habrá que realizar algunos ajustes en la estrategia.

Una cosa si te digo, tienes que diferenciar entre no ver resultados en absoluto o quizás no los que esperabas, que no es lo mismo. Y eso determinará si tenemos que hacer ajustes o quizás el error pertenece al planteamiento inicial.

No dejes que el miedo te bloquee. Las dudas e inseguridades son provocadas por el miedo, así que no dejes que te gane la partida. Antes de renunciar o desmotivarte, valora los siguientes aspectos de tu proyecto:

Revisa tus objetivos

Siempre digo que los objetivos deben ser realistas y medibles. Quizá no hayas calculado bien los tiempos que precisas para conseguir tus objetivos o sencillamente no eran demasiado realistas.
Analiza esta parte muy bien y, si lo consideras necesario, haz reajustes.

Los tiempos iniciales

Especialmente al principio, la inversión de tiempo y energías no va a ser correspondida. Es por ello que a veces nos parece no ver avances en nuestro proyecto hacia nuestra objetivos. Y muchas veces el problema es que no contamos con la paciencia suficiente.

Define muy bien aquellos aspectos en los que quieres avanza de manera más urgente. Determina si es primordial captar seguidores para aumentar tus comunidades, aumentar tu lista de suscriptores, subir tus ventas… Apunta todo aquello que consideres prioritario. Y luego, trabaja con más intensidad en ello.

Si no tienes tiempo para nada más… 

Es normal que en sus inicios, cualquier proyecto nos exija más tiempo. Ahora bien, si pasado ese proceso inicial continuas sin tener tiempo para nada más, dedicas todo tu día al mismo y comienza a afectar a tu vida personal y social, quizá es el momento de delegar, de subcontratar parte del trabajo o de formarte de manera que logres gestionar de manera más eficaz tu tiempo.

 

Es muy difícil no tener dudas, de hecho son parte del sistema. Pero no debes dejar que te paralicen. Trata de ser siempre objetivo, mirar desde un punto de vista neutral y concluir si realmente se puede hacer de otra forma, cambiar de estrategia.

 

¿Preparado/a para emprender?

emprender

Contar con las condiciones necesarias a favor es fundamental para cualquier emprendedor antes de comenzar su proyecto. ¿Y si no tiene esas condiciones a favor? Entonces hay que crearlas.

Según varios estudios, más del 90% de los proyectos a nivel profesional que se emprenden, fracasan o desaparecen antes de cumplir los 1o años de vida. La clave está en, ¿qué tienen en común todos esos proyectos o emprendedores?, ¿en qué se han equivocado? o ¿qué no han pensado o ejecutado de la manera adecuada?

Según mi experiencia, una de las claves radica en el autoconocimiento, o más bien la falta del mismo. Me explico: todos creemos conocernos a nosotros mismos, y en cierto modo así es, pero no nos conocemos a la perfección; nos conocemos muy bien dentro de los ámbitos en los que nos movemos con cierta comodidad y soltura, pero a la hora de emprender no sólo tendremos que movernos en esos ámbitos, sino también en muchos otros que no controlamos tan bien.

Más allá de la idea, del proyecto, del modelo de negocio… existe una pieza fundamental para que todo el proyecto marche: el emprendedor, TÚ.
Y antes de lanzarnos a la aventura del emprendimiento es importante saber que esto de emprender es un proceso de aprendizaje continuo y reconocer que nos queda mucho por aprender, sobre todo de nosotros mismos.

Es necesaria cierta flexibilidad que nos permita adaptarnos continuamente a todos los terrenos sobre los que vamos a tener que caminar. Este mundo es así, no siempre estará asfaltado, debemos asumirlo y estar dispuestos a trabajar en una continua búsqueda de vías o maneras que nos ayuden a superar los obstáculos que irán apareciendo a lo largo del camino.

Emprender implica salir de tu zona de confort. Seguramente esto ya lo sabes… Pero ¿has asumido que tendrás que seguir saliendo de tu zona de confort dentro de un mes, de tres, de un año?, ¿has pensado en la posibilidad de que aparezcan miedos que te puedan bloquear o paralizar?
Te facilitará mucho las cosas pensar en todo ello antes de comenzar con tu proyecto, reflexionar sobre ti mismo/a, tener claro cómo piensas afrontar todo una vez que te hayas liado la manta a la cabeza y tengas tu proyecto en marcha.
Conocer tus capacidades personales y hacer uso de ellas te permitirá no plantearte el tirar la toalla al primer obstáculo.

Por otro lado, antes de emprender debes tener un objetivo muy claro, concreto, realista y medible y que vaya en línea con tus valores. Comenzar un proyecto sin saber exactamente a qué lugar lo quieres llevar solo te hará dar vueltas sin llegar a ningún sitio.

 

Si has llegado hasta aquí, mi pregunta es, ¿estás preparado/a para emprender? 😉